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2003年9月1日
el despertador
www.eldespertador.info
Bruno Mazzoldi
SOMBRITA-EN-BOTELLA
SOMBRITA EN BOTELLA
september song
Hay de decidirse a creer” (Aira. 51), telenovelas rasas que, en la Buenos Aires de Iris Nieves, “al mismo tiempo que eran de una extravagancia demente, debían ser muy banales, muy esquemáticas, simplificaciones brutales de la realidad, a la medida del más amplio de los públicos” (ib.), Bandagen-Aktionen y hielmos de vendas echándoselas de parificadas por idolatría de lo sobrante sobresaliente y sacrificio de fisonomía en estrictura uniforme, divinamente previsible autosuficiencia de la epidermis (v. Gottfried Helnwein, Marlene, acuarela sobre cartón, 1983) arrugada y rajada en corola de brochazo florecido sin arte ni parte mientras el hombrecito espera el autobús clavándose un Crazy Red 13 (Jolie de Vogue - Nail Polish, Laboratorios de Cosméticos Vogue, Bogotá) de lápiz tan amargo cuanto la mancha del girasol azteca que tiene encima (v. Helnwein, Artaud’s Song, óleo y pastel, 1989), a fin de enganchar la dolorosa cantilena del espinazo, claro está, obscurísimo, espejeante, otro reflejo succionado por faz definida en gasa alquitranosa, ocultos los bulbos oculares, sin tenedor edípico, la gula de sí brillando apenas en el fiel salivar de una tarántula metálica metida en la boca, quizás dispositivo quirúrgico cuya función habitual debería consistir en mantener separados los tejidos, doble erina en el lugar repugnante de lo que ni se come ni se saca, freno o bocado al borde de motes engolados, orzuelo oral, no el tumorcito del párpado sino esa especie de cepo que se utiliza para cazar fieras por los pies (v. Helnwein, Black Mirror V, Cibachrome, 1987).
“Luego, durante el gobierno de Alberto Lleras, se lo designó como encargado de negocios en Suecia. Yo fui a visitarlo con motivo de otra conferencia. Estuvimos muy contentos. Me acuerdo que me llevó a su apartamento. Me dijo refiriéndose a su novia: ‘Madame está ausente, está de vacaciones, por eso encuentras todo desarreglado.’ Evidentemente la cama estaba llena de papeles, periódicos, libros. Los asientos llenos de libros, uno tenía que sentarse en el suelo. En la nevera estaba el abrigo. Y todo eso lo explicaba con: ‘Madame está en vacaciones’. El siempre recordaba con alegría y mucho interés su prisión con nosotros. Siempre lo mencionaba como uno de sus timbres de honor, el haber estado preso.”
Diego Montaña Cuéllar
Para el intocable que, poco después de los últimos párrafos enviados por Gaspar desde Korpilombolo y poco antes de dirigirse a la flor de su vagancia como “perfume de intelectual beleño, sexual efluvio, tufo del mar salobre y áspero!” (C 2. 243), acaricia el perímetro de su pereza empleando el atributo que tradicionalmente define a la Inmaculada, “Hortus Conclusus” (ib. 242), para un mujeriego tan gayamente confeso, despojarse del escudo conchudo sería correr el riesgo de perder el honor de una identidad condicionada por la repulsa de tanto sodomita suelto por ahí :
El carácter provisional de estas páginas remite a un segmento de la no menos inconclusa composición intitulada Teléon por otros asomos ya dada a conocer bajo los subtítulos de “Faunos y Pingüinos” (Revista de Extensión Cultural de la Universidad Nacional - Sede de Medellín, Nº 34/35, 1995, pp. 5-18) y “La acusación infinita de León de Greiff” (Memorias del IXº Congreso de la Asociación de Colombianistas, Instituto Caro y Cuervo, Bogotá, 1997, pp. 177-203).
Se cita a León de Greiff en atención a Obra completa - Al cuidado de Hjalmar de Greiff, 3 vol.s, Procultura, Bogotá, 1985-1986, de aquí en adelante C. Asimismo D señala otra empresa de Hjalmar de Greiff : León de Greiff, Obra dispersa, 4 vol.s, Universidad de Antioquia, Medellín, 1995-2000.
Se da por entendido que las traducciones son nuestras cada vez que no se menciona a su autor, mientras Cfr. señala aquellas a las que se arriman o de las que se apartan las nuestras.
“Habrá que salir, entonces, de la caracola eólica, irrumpir desde el nicho, Lázaro!, desbordarse de la estancada alberca, terca perca. Botar el tapón aunque... ‘al primer tapón zurrapas!’ Desembotellarse a ratos también, que no hay peligro de una muy rápida evaporación cuando no se es espirituoso tan sumamente volátil... Ergo... Ergo bibamus de vez en vez y no filosofemos más, que ya se quejan las meninges de la intensa labor permanente -sin descanso compensatorio, sin reposo ni pausa- Que se quejan las meninges. Naturalmente la que más se lamenta es la dura mater; la que menos, la pía: es más comprensiva. Y la aracnoides, entre la pía y la dura, veces mucho, veces poco, por su intermedia situación. No filosofemos. Lo indicado, lo prescrito es echarse a las calles entonces, y echarse a convivir con los extraños y con los indiferentes, que son los más encontradizos y desapercibidos desprevenidos -inadvertidos también-, y cuyo trato superficial es anodino por punta y punta o con el doble significado de la voz. Con los extraños y los indiferentes, si no es dable encontrarse con otros más próximos prójimos y projimillas.” (D 2. 448)
- “Ano di no” : renuente a abandonar la relativa seguridad de la espelunca para rozarse con una muchedumbre de desconocidos, la ausencia de amenazas y de halagos a la que se expone el peculiar ciudadano hormiguea a lo largo del senderuelo del rafe, resbala por la rugosidad saliente a modo de costura en escroto y perineo hacia la estrecha cañada o quiebra de su culillo, nombrado sin ser nombrado con la perentoriedad de un padre preocupado por la integridad del hijo atrasado y pródigo.
Sin embargo, así como el receptáculo del “mito del Yo” (Lévinas 1. 32 - Guillot. 84) no se explora primeramente en el ámbito de la participación en las fricciones del ágora sino en la soledad de un remoto entierro, donde Giges encarcavinado se mete por una de las puertas del gran caballo de bronce en que yace el esqueleto del gigante para sonsacarle el anulus que le permite ver sin ser visto, de la misma manera crispación agorafóbica y pudor anal empiezan por casa. Es la ley del oikos que, además de “morada”, viene a decir “estirpe” y “tumba”.
Oikonomia de misántropo : un pie en la calle, predica que la relación con la exterioridad, la verdad que es esta relación, percibida en cuanto peligro de perversión de lo Mismo, ha de ser regateada sin abandonar el reino del enraizamiento, calculando el último límite de la evaporación de los humores esenciales guardados en el cristal que es preciso destapar por lo alto, prospectando el umbral de la asfixia prometida al pez fuera del agua, segunda agonía de Lázaro tafofílico arrancado a su querido sarcófago, baja desvinculación del secreto resorte del razonar más allá de las meninges cansadas de mimarlo.
Porque no sería la primera vez que se apresta a salir el cínico de segunda.
Justifican la amonestación a la puerta trasera los roces de quien ha tenido que aflojar la Tebaida en la misma emisión, la del 8 de marzo de 1956. Instruyendo la sombra que “sólo sirve como rima de alfombra y de lo que se nombra o no se nombra” (D 2. 446), reiecta paenula, “echada atrás la capa”, cola de sátiro bien puesta entre las piernas, gladio semieducto, “sacado a medias el acero”, ya vertido en tercera persona, ya dilatado en pluralis maiestaticus, el aullido del abuelo de Wolfman Jack reproduce el borboteo del contenido espirituoso, rabo sobre aviso, rump (“rabadilla u obispillo del ave”, “anca o grupa del caballo”, “cadera de vaca”, “resto”, “retazo”, que el Concise Oxford confronta con el sueco rumpa y el danés rumpe, “detrás”, “fondo”) insurgente.
Es o está dejando de ser néctar el rundún chupado de las florecillas de la Licorera de Cundinamarca. Era o es emanación ultravioleta expulsada por la caracola de su cabeza. Fue Arca monolítica más recorrida que presidente de Sony. Facsímil en marmolina sigue siendo. Kumitake Ando formato “Titán Pigmeo” (C 2. 338), rayo queratinoso sobre la frente del Patriarca de Buonarroti alisada por un cinismo esencial :
“Salió de su tonel sin la farola (no ya linterna, que este es otro cínico Diógenes de segunda): emana actínico rayo, sí, de su testa caracola. De su testa que es cálida si bola sin accidentes capilares. Clínico caso, también, por recipiente vínico -nectárico otrosí, de carambola-. Salió de su tonel, de su habitáculo, de su cubil, de su huronera, al punto. Camino al cafetín, a hacer de oráculo. En su rincón cogita cejijunto... No le nada digáis, que esgrime el báculo dialéctico y doctoraos de difunto!” (D 2. 446)
El maestro del báculo cogita en el mismo nicho ocupado por la botella (v. D 2. 446). Ceñoso y redoma de maldoblestar : la pareja de pega merece algún detenimiento, de la mirada apenas, pues los de la trinca, “en sesudo plan de recuperación (física no) psíquica” (D 2. 444), no acaban de conformar los equipejos enfrentados para cierto “juego del balompié, como espectáculo de ver, de veedores” (ib.), sin que sea “de nuestro resorte reseñar partido alguno, que somos espectadores puros” (ib. 445), espectadores de las inacumulables hazañas de yacijas y jacillas, camas y huellas de quienes se les recuesten, sobre y sotoentiéndese en razón de la violencia que el fondo ejerce y padece, por fas o por nefas, faz o contrafaz de los infinitivos del rump : - “Todavía irrumpir, irrumpir otra vez, echar / más favilas al viento, / más guijarros, más lascas, más jacillas al mar” (C 3. 209).
Sólo un santo envase retendría el rump de certeza leona, la que marca territorio sobre el Pantano de Vargas y sobre el Dr. Vargas en persona, reflejado en aguas estancadas, mostachos abiertos hacia los brazos prolongados en alas de máquina voladora desflecándose dulcemente (v. Juan Cárdenas, El pantano de Vargas, aguafuerte y aguatinta, 1979, colección particular) : lían con respeto y petate lo que resta del impulso heroico en berlina un par de las ampollas cuellilargas cargadas por cada uno de los Justos esculpidos en la fachada de la catedral de Santiago de Compostela, aguacates cristalinos soplados en conformidad (nada más que conformidad) con el esquema volumétrico del epicentro de las voluptuosidades que, el día viernes 5 de junio de 1744, valieron el pago de una enmienda de dos mil libras al cafetero Ozouf, dueño del local de la Foire Saint Laurent, y al fondista Moret, gran estratega de comilonas, por haber favorecido una de las asambleas clandestinas que en ese entonces acostumbraban llevarse a cabo en tabernas y cafetines, según sentence de police de la que consta cómo en esa velada, la del 24 de mayo del mismo año, día de Pentecostés, no habrían faltado “varias mujeres” (Chevallier. 198), probables cabareteras o concertistas cuyas virtudes no colocarían del todo en entredicho la Apología de los Francmasones de 1737, declaración de principios misóginos llamada también Poema de Procopio en homenaje al médico hermano del administrador del café y restaurante Le Procope en la Rue des Fossés-Saint-Germain, hoy Rue Mazarine, fundado por el distilador Francesco Procopio dei Coltelli en 1686, juntamente con el marqués de Locmaria, al que se atribuye dicho homenaje, uno de los más fervientes entre los Hijos de la Noche de aquella época, discretísimos juerguistas temerosos de las representantes del Beau Sexe sobre las que la Apología levanta el doble filo de un titubeo : - “Sin vuestros encantos cada hombre sería quizás un Franc-masón.” (Ib. 201)
Graal de fervor nectáreo y cota de mallas burbujeantes, se reviste de una égida de guedejas espiraladas, magma de páginas velludas :
“el par, aprieta en la misma ligadura (Band) la cosa y Al redor de la sima que esputa, de la inagotable
el atributo que vuelve entonces a ser partidario del Sein. eructación de letras en fusión, el toisón (erion),
En el momento en que mediante esta repartición y esta el toisón púbico
predicación (das Weitere, die Erklärung Jesu), los discípu-
los tratan con objetos definidos (esto es aquello), su amis-
tad, su unión en aquel que reconocen como su elemento el texto es el vellosino de oro: objeto precioso,
y su maestro (in ihrem Mittelpunkte, ihrem Lehrer) deviene despegado mediante una suerte de escalplo. Aquí
más que sensible, más que interior. Es visible, evidente por se llamaría Argo la galera.
fuera (sichtbar), objetivada, como la cosa misma que ella es.
Ya no es apenas ‘representada’ (vorgestellt) en una
‘imagen’ (Bild) o en una ‘figura alegórica’.”
(Derrida 1. 79 - Cfr. Leavey y Rand. 67)
Talanqueras transparentes de súbduplos levanta una tra otra el arrinconado escrupuloso, un si es no es Ser de siete leguas embotelladas repartiendo copa tras copa a pedigüeños enigmáticos, punto de encuentro de cofrades cosepultos exfoliando semicapa tras semicapa de acordeonada esfinge pavitonta, mercurial argonauta, mamotreto y pendón con su plaga de guedejas gramáticas (“rizos” o “churos” de Pasto, que no son “conchas marinas” aunque se les emparenten - Bolaños - Voz “churo” - del quichua “churu”, “caracol”, “almeja”, “vulva” - Torres - Voz “churu”), sígnulos de
“Hermes y Jasón a la luz de antiguos dibujos. Así como Atenea ha inspirado un navío que piensa y habla, de la misma manera Hermes ha creado a su imagen un carnero dotado de ambas facultades, para sacrificarlo en seguida. Los despojos se convierten en un misterio celeste y a la vez se quedan colgando de un árbol, como Anubis cuyo signo es una piel pendiente de una estaca. Arbol o estaca no muy lejos del estandarte -standard-: bástenos con mencionar al viviente Agni, estandarte de los dioses, al de San Denys y de la caballería francesa. Para los alquimistas, sin embargo, el Vellocino de Oro no es un estandarte, sino un libro.” (Faivre. 62)
Inconsútil ha cedido la sombra al daimón jorobadito, shlemiel de fábulas hasídicas trasmutado por Adelbert Von Chamisso en la víctima del filiforme gandul de traje gris y ojos viperinos que el Consejero Wilhem equipara con Joannnes el Seductor, maniático coleccionista de “detalles interesantes -interessante Enkeltheder” (Kierkegaard. II. 16 - Cfr. Prior y Guignot. 355) y encarnizado protofotoreporter :
“Más bien vives verdaderamente de rapiña -af Rov. Reptas sin ser visto entre la gente, les robas su instante afortunado, su instante más hermoso, te metes al bolsillo ese retrato de sombra -Skyggebillede- como el langaruto en Schlemihl y
lo sacas a tu antojo” (ib.),
licor y frasco, penca y alberca, resurrecto malgré lui y cenotafio, encéfalo, médula y membranas meníngeas de vacaciones acumuladas, sin que se le haya ocurrido pedir nada a cambio, la bolsa de Fortunatus ni por sombra, si suyo o casi es el suplemento-de-suplemento que lo escolta en lugar de entrambas :
“No le nada digáis, que esgrime el báculo dialéctico y doctoraos de difunto! Sale uno, dice Bogislao... Pero desacertó, como que salieron dos: el del despropósito par y un su secuaz epígono que hace de sombra suya desde que el otro enajenó la propia. Dicen que hizo el otro cesión della a Peter Schlémil, inconsolable por la ausencia de la que un día le perteneció. De poca cosa se hace desconsuelo entre bobalicones del jaez. La sombra sólo sirve como rima de alfombra y de lo que se nombra o no se nombra.” (D 2. 446)
Al reactivar incesantemente la circulación centrípeta de la fuga cerebrocrepuscular así como el numen egipcio se apechuga para regocijo del dibujante sueco Oscar Reutersward cuando El dios Temu abraza a su sombra, Khaibit, en cópula amorosa y engendra a los dioses Shû y Tefnut, seguido a boquita de jarro por el suplente de la redundante oscuridad que no rima con tapete, toca reconocer que de ahorros es la caja de Pandora, sólo aparentemente destapado el Panida brindando y bebiéndose a sí mismo con la circuspección que requieren veladas tan frívolas como las denunciadas por otro sueco sesenta y dos años después de la auspiciada por Ozouf y Moret, vale decir Jean-Etienne-Juste d’Hermensen, ascendido a los grados de General de los Argonautas y Caballero de los Argonautas cuando el Hermético ya había sido modificado en Rito de San Alejandro de Escocia, lamentando en carta dirigida al Marqués de Chefdebien la “nullité” del ejercicio de la masonería en una nación como la francesa (cit. Faivre. 96) pues, “en cuanto a relaciones sociales, generalmente da muestra de una ligereza tan grande en todo lo factible que las cosas más serias se vuelven, por así decirlo, ridículas” (ib.), tanto más en comparación con las de Alemania y otras regiones del norte, a cuentas hechas porque “fecundo es el campo cuando manos laboriosas lo trabajan, tupido de zarzales y espinas si se permite que las vegetaciones inútiles sofoquen la semilla” (ib.), más y más si se tolera el rebumbio de adumbraciones y desarmespaldas tenebrosos como en las logias parisinas, “tales que, al salir, deba considerarse de pláceme quien tenga la suerte de comprobar la presencia del pañuelo y de la tabaquera en los respectivos bolsillos.” (Ib.)
Salido de sí para mejor penetrarse, si no redoctorarse en la sobre modo autodidacta Sorbona del Hades a Distancia, puede mostrar las uñas y las venas - unas y otras por cortar con desapego escolimoso - a los stunt performers de la estrella innominada, levantando el cuerno pastoral conservado en los Museos Vaticanos (no muy lejos, antes demasiado cerca, de los polvorientos Mute Swans of Peace created in porcelain by Boehm Studios of America presented to his Holiness Pope Paul VI by the Archdiocese of New York) : se hiende el ápice del remate del báculo en las fauces del Dragón sobre cuyas escamas un San Miguel espadachín y equilibrista lo traspasa, pues el cuerno entero, exquisita muestra de la orfebrería limusina del siglo XIIIº, es el infernal helecho boquiabierto que lo enrosca.
- “Anodino por punta y punta o con el doble significado de la voz” (D 2. 448) es el trato de pasto consigo mismo, toda vez que adumbre la “desconceptualización” (Lévinas 2. 112-113 - Domínguez L. 49) característica de la existencia musical,
“pues en el ritmo ya no hay sí-mismo, sino como una transición del sí al anonimato. Es eso el sortilegio y el encanto de la poesía y de la música. Un modo de ser al que no se aplican ni la forma de la conciencia, ya que el yo se despoja de su prerrogativa de asunción, de su poder; ni la forma del inconsciente, ya que toda la situación y todas sus articulaciones están presentes, en una oscura claridad. Sueño lúcido -rêve éveillé. Ni la costumbre, ni el reflejo, ni el instinto entran en esa claridad. El automatismo particular del andar o de la danza al son de la música es un modo de ser en el que nada resulta inconsciente, pero donde la conciencia, paralizada en su libertad, funciona -joue-, absorta toda ella en esta función -jeu. Escuchar música es, en un sentido, contenerse de danzar o de andar. El movimiento, el gesto importan poco. Sería más acertado hablar de interés que de desinterés respecto a la imagen. La imagen es interesante, sin ningún ánimo de utilidad, en el sentido de ‘entretenedora -entraînante’” (ib.111-112 - Cfr. 48),
umbráculo del centurión multicentenario responsable de uno de los imbrogli más faceciosos y plomizos de Fantasías de Nubes al Viento :
“Siempre erguida la lanza
que no se nombra...
Ese que danza con su sombra,
-y el que no danza-.
Y el que discurre sin esperanza y en nonchalanza
y sólo a sí se asombra!
Como decían del gentil Narciso
delante del espejo:
Ese que danza con su sombra,
-y el que no danza-.
Mi corazón se satura
del deseo, o de su perfume...
(Y Narciso y Nijinsky?: -ni un ardite,
ni medio bledo impórtanme!) Se cura
sólo, mi corazón, cúrase, sólo, mi mente,
de lo que nada vale y ni se nombra
y ni se alcanza
-y, si se logra, que se esfume-.
Oh eximia Nonchalanza
indiferente!
Y... nada más. Nada más. Ite.
Y ese que danza con su propio Ente
y con su Doble y con su Sombra... y el que no danza!”
(C 2. 374-375)
Rezuma Cleopatra en alfombra la “cosa dura” (ib. 374) de vitrina sumida en alto grado de saturación iconológica, soberana de roca dormida que “borda y no borda” (Genet. 134), “ronca y no ronca” (ib. 135) mientras yace “enrollada en los repliegues de su realeza” (ib.).
Renacentista o romantigrotesco, el corazón de su espejo “superhumano humano” (C 2. 374) alumbra un “clínico caso” (D 2. 446) que el muy andado es el primero y el último en aislar, analizar, sintetizar y da capo, a la altura y a la bajeza de la fobia de contacto de El Licenciado Vidriera, víctima del trueque de proximidad femenina en ite paranoide cristalizada por arte de “comida venéfica” (Cervantes. 879), en todo conforme al esquicio trazado por Weyer en De praestigiis daemonum al lado de una referencia a la paradoja suicidaria, viñeta sintomatológica reproducida en el capítulo de Historia de la locura en la edad clásica en que se ordenan algunos de los frascos discursivos del siglo XVIº correspondientes al delirio melancólico y la fobia de contacto : - “Creen algunos ser recipientes de vidrio, y en consecuencia se apartan de los transeúntes por temor a ser quebrados; otros temen la muerte, y sin embargo muchas veces a sí mismos la entregan” (cit. Foucault. 105-106), a lo largo y a lo ancho del fastidio de la cercanía que por igual acosa al estudiante Anselmo, escribano copista lanzado a la mazmorra muranesca - “ins Kristall!” - por la bruja mendiga escupiéndole su condena desde la bocaza de una aldaba a la vez diáfana y broncínea (Hoffmann. 102).
No la corona como imagen entre otras cabe señalar como uno de los parajes aporéticos más densamente poblados de toda la obra, si no en cuanto imagen de la imagen, giro, vuelta, ronda indispensable a la reconducción de lo imaginante en imaginado (involucración de korone en curva prensil, “manija”, “anillo de la puerta”, “extremidad de alguna cosa”, “popa de la nave”, “apófisis de un hueso” o extremidad sin más, “cumplimiento”, “ápice”, “fin”) : el fascinado hastío de toda la obra, el recelo de la suma de lo percibido y la ufanía del contenido totalizado, pueden convertir “el madoroso asilo / coronado de nemoroso, lacio friso / color de fuego en rogos, y el corazón osado, forajido” de Isabeau la walkiria (C 3. 215), por los que inquiere una de las Sonatinas de Velero Paradójico, en el apasionado apisonamiento desde el que sólo resta escrachear otra vez, igual que 28 años antes : - “¡Oh corazón coronado de espinas, / coronado de espinas anodinas!” (C 1. 359)
Al pie del significado cumplido y a la mano del tanteo chapucero, se ciñe de acúleos la serie inmotivada, mientras se le antoja a esa Rosa que “un sólo átomo viejo, una gota ya vista en el océano de las aguas nuevas, y su música no habría significado nada.” (Aira. 40-41)
Mece la navecilla del Maligno el Maligno. El disco inédito caído de milagro y el regreso del mismo redondel se mezclan en un motivo del que no hay afuera, un cumplimiento sin principio del que no hay adentro, órbita de la coronación de sí, universo sin Otro, technokatabaukalesis que todo lo colma :
“para decir es tarde lo que jamás se dijo,
temprano todavía para nunca decirlo,
para no repetirlo.
(...)
Nada vendrá de los antípodas de Sirio?
No ha de cesar la nenia absurda? No ha de cesar el himno
lujuriante? La cantinela embaidora? El cáustico sarcasmo del Maligno?
Cuándo será que el viento me barra y borre con su alarido?”
(C 3. 216. 217)
Omnivalencia y sinvalor participan de la espiral cautivante convertible en vacuidad de morrión enquistado, talán talán de talanquera temática en “un ambiente organizacional que promueva los incentivos necesarios para que las personas que integran la Institución, logren sentirse lo suficientemente motivadas” (Urrutia. 1), canta el Emisor celebrando “el compromiso y la mística” (Equipo Editorial de El Emisor y su gente. 17), “estrategias engranadas entre sí como un rompecabezas donde cada elemento depende de otro para funcionar” (ib.), funcionarios “que se atrevan a intercambiar papeles, que prefieran la búsqueda de objetivos comunes a los individuales, que se conviertan en líderes inspiradores de nobles retos, comunicadores eficientes, comprometidos con los planes de su empresa, humildes y, ante todo, enamorados de lo que hacen.” (Ib.)
En vista y en ceguera de “la transformación de la vieja en sirena” (Aira. 42), la concha del tritón chamarilero y Vate motivante de eterna mocedad se metamorfosea a cada rato en el fotuto obsoleto del último tranco de las Prosas de Gaspar : - “Retañe, caracola de Museo” (C 2. 249). Y viceversa, a cada rato, en la ruptura del rapto, en el break de la posa, el parto diferido devuelve “eco sápido aún; perfume todavía por las glorietas aromando...” (Ib.)
Espécimen resguardado bajo régimen termohigrométrico en un armario del sótano del Mütter Museum (fundado por el College of Physicians de Filadelfia en 1863) y a la par corola del jardín en que el hallazgo no acaba de nacer :
“Abandon entouré d’abandon, abandono rodeado de abandono,
tendresse touchant aux tendresses... ternura que alcanza las ternuras...
C’est ton intérieur qui sans cesse Sin cesar es tu adentro
se caresse, dirait-on; que se acaricia, diríase;
se caresse en soi-même, se acaricia en sí mismo,
par son propre reflet éclairé. por su propio reflejo esclarecido.
Ainsi tu inventes le thème Así inventas el tema
du Narcisse exaucé del Narciso exaudido”
(Rilke. 128 - Cfr. Segovia. 129),
ocurrencia de túmida entraîneuse homoerótica e impromptu de girasuicida, la invención del tema de un momento a otro revierte en tema inventado, supuesto, puesto e impuesto. Aurilingus insoportable.
Se invoca el agotamiento del subjectil que la estructura parergonal de los pétalos se guarda de guardar en la unidad de una conciencia ajena al fracaso (“Narciso no frustrado” - estropea Segovia -ib.), porque desde la inveterada malignidad de la recurrencia, abandono tras abandono, “lo que jamás se dijo / si cuando próximo, si alejándose ya, todavía vecino” (C 3. 213) pínchase con lo que se calla y callará a perpetuidad, por ser “temprano todavía para nunca decirlo / de ayer lontano, de ahora, o apenas de hace instante discontinuo.” (Ib.)
En pegajoso fango de protozoos globigerínidos “(de épocas milenarias, del momento propincuo...)” (ib.), cupo sobre cupo de paréntesis perforados, caparazones politalámicos de foraminíferos, lo que vuelve así en un periquete a reclamarse es limpieza de lo innato e indicho, filosa de Bolívar debajo del colchón, en el fondo del mar vaina aterciopelada, barredura de sujeto y barredura de esa demanda de barredura, huracanado laxante ras en ras, a una voz, a incontables voces y a ninguna, si puede o no haber voz o voces donde carece de objeto asegurar que no habría fantasmas :
“‘no, no hay fantasmas en los cuadros de van Gogh, ni drama, ni sujeto y más aún diría ni siquiera objeto, pues ¿qué es el motivo mismo? / Sino algo como la sombra de hierro del motete de una inenarrable música antigua, como el leitmotiv de un tema desesperado de su propio sujeto. / Es naturaleza desnuda y pura vista...’ (...)
Bajo la superficie del mote -mot-, y bajo todos los sentidos, fuera de sentido, el paso de motivo a motete no se somete apenas a la atracción formal de los vocablos, los motes, motivos y motetes, aunque dejando así jugar la atracción bajo el sentido, se dibuja o se canta más de lo que se habla, se escribe lo intraducible.” (Derrida 2. 62)
De palabra a máxima, de altibajos de inventiva a firmeza revenida de verbo en proverbio, se demuestra con qué desdén tiránico, cuando “viene de los páramos yerto vaho hialino” (C 3. 216), los aguijones de la frialdad complacida se escalonan a lo largo de un tallo preciosamente bifurcado :
“el frío es ya notorio: lo notan las orejas, los dedos de las manos, y aún el naso rubicundo, y -un poco- las piernas marlenianas. No hemos entrado todavía ni vamos a entrar nunca por la costumbre de por acá: la de usar ropa interior hasta el tobillo y calcetines -calzas entonces- de lana hasta las corvas. Nequáquam! (...) Y las esbeltísimas piernas..., pues que se aguanten. Si pueden conmigo y mis flaquezas y con mi mala ley y con mi gélido egoísmo y con mi atrábilis, cómo no van a soportar la levedad del frío? O que lo aguanten: pero, ni calcetines -o calzas- a la rodilla (de lana: no la rodilla) ni interioridades hasta los tobillos. Que se refresquen las llamadas extremidades inferiores, tan útiles para la locomoción y para otros ejercicios de mayor hechizo..., y hasta para meterlas hasta los glúteos. Estamos -estábamos- escuchando hace una hora ya, Carmen. Carmen de Bizet y -un poco- de Prosper Merimée.” (D 4. 196)
Antonin Artaud
pastel and oil on paper, 1989, 90 x 60 cm / 35 x 23''




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